lunes, 14 de marzo de 2011

domingo, 13 de marzo de 2011

Informacion del show de Kylie en Francia (Toulouse)

La ciudad elegida para el dia 14 de marzo de la gira fue Afrodita LesFolies fue Toulouse, en Francia.

La presentación tuvo lugar en Zénith Arena, que se utiliza para eventos deportivos, ferias y conciertos. Tienen una capacidad de alrededor de 9.000 personas y es la tercera arena más grande de Francia.

Según se informa, el espectáculo estaba lleno, y sólo había muy pocos asientos vacios.

Kylie se subió al escenario alrededor de las 21:00 pm hora local, y la gente fue muy animada.

En el show, Kylie recibió como un regalo y una camisa de color rosa de una fans de la audiencia.

Durante la canción "If You Don't Love Me, Kylie tuvo que esperar en silencio por los aficionados a poder terminar de cantar. El australiana también cantó I Should Be So Lucky y Your Disco Needs You a pedidos del publico.(fuente kylie brazil)

sábado, 12 de marzo de 2011

Kylie Minogue, todo 'kitsch' y mucho amor(criticas de Les folies en barcelona)





A diferencia de otras, Kylie Minogue no está para pasearse en bragas por los sitios, ni para vestirse de harapos, ni considerarse un monstruito del pop de masas. Está muy bien que se tenga autoestima, porque si a alguien le ha costado subir hasta la cima del 'show business' y mantenerse contra viento y marea –y con un inteligente sonido a medida, basado en la reactualización de la disco music, el pop eurovisivo y el dance chispeante– es a ella.

No es tiempo de autoflagelaciones ni de giras de baratillo, por tanto: en el tour 'Aphrodite - Les folies', que anoche recaló en el Palau Sant Jordi de Barcelona, para deleite de 15.000 fans, la diva australiana se metió en la piel de una diosa del amor y recreó un exuberante –y muy 'camp', ahí está la gracia– mundo grecolatino plagado de togas, frisos, penachos, torsos depilados, aceite corporal y múltiples referencias mitológicas.

El 'leit-motiv' básico era su autorrepresentación como Afrodita, diosa de todas las cosas sensuales. Kylie emergió de las olas del mar –no desnuda y ocultando el sexo con un mechón de su melena, como la venus de Botticelli, sino envuelta en delicadas gasas blancas y falda corta de cola nupcial–, representando así el nacimiento de su alter ego olímpico. Detrás suyo, un partenón de ocho columnas corintias y un coro de bailarines repartido entre vestales discretas y guerreros de cuerpos esculpidos, acaso, por el cincel de Fidias.

Más tarde, en 'Illusion', cabalgó a lomos de un Pegaso dorado, y en 'Closer' se dejó transportar –por los aires, como en un trapecio– por un Ícaro negro. Bailó, desafió la gravedad –capacidad sólo al alcance de diosas y héroes– y dirigió, sin que se le borrara la sonrisa ni se le corriera el maquillaje –estupenda durante dos horas estuvo–, un show excesivo que acabó, como no podía ser de otra forma, en un escenario que parecía los misterios de Eleusis, en orgía de cuerpos y ritmos house.
Un concierto que esquivó el ridículo

El concierto podía haber caído fácilmente en un error: la horterada mayúscula, y eso que el Sant Jordi parecía un parque temático. Es cierto que lo grecorromano está de moda –mírese el cine de masas desde 'Gladiator', 'Troya' y '300', o la televisión de ídem con 'Spartacus' y su festín de sangre y abdominales–, pero equivocarse en la medida puede llevar al ridículo.

Kylie bordeó con mucho cuidado la fina línea que separa lo sugerente (y lo culto) de lo cutre, y eso que, si intenta hacerlo más 'kitsch' no le sale. Cuando, antes de atacar a solas casi a pelo y sin coreografía 'Come into my world', se tumbó sobre la pasarela para besar a su 'Cupido' Andrés Velencoso, que estaba entre los vips, el gesto fue tan entrañable que la masa casi llora. Quiere y puede ser la princesa del pueblo.

Sí, había momentos que rozaban el chiste –Kylie arrastrada en carro por una falange de esclavos, como un general victorioso tras la batalla, en 'I believe in you'–, pero otros dieron la medida de calidad del montaje: 'Slow', con una coreografía que simulaba la de películas tipo Escuela de sirenas sobre una plataforma giratoria inclinada, fue un instante para recordar por su elegancia y buen gusto.
Un espectáculo sostenido por las canciones

En ese equilibrio, en combinar el exceso con la modestia, está la clave de un espectáculo que nunca desfallecía porque siempre estaba sostenido por las canciones. El repertorio, depurado de momentos flojos y con una representación completa de sus mejores hits de los últimos diez años –desde 'Spinning around' hasta la conclusión, 'All the lovers'–, fue intachable.

Así, mientras cada dos por tres iba cayendo un himno –'The one', 'Get outta my way', 'Confide in me', 'Can’t get you out of my head', 'In my arms' y todos los antes citados–, que traían momentos de euforia colectiva pero no sorpresas, la atención verdadera se iba desviando hacia lo visual, hacia esos 'boys' que colgaban de arneses y parecían gimnastas en la prueba de anillas, o en las fontanas de agua, como la de Trevi, que precedieron a la entrada del frenesí eurodance de 'On a night like this'.

Todo culminó en 'All the lovers', o en el mismísimo vestuario de la diosa Kylie, que varió del blanco puro al negro cabaret –con falda y sombrero de copa–, del look casual en shorts tejanos a la capa ceremonial con caperuza dorada. De acuerdo, se dio un baño de masas tirando a exagerado, pero respóndanse a esta pregunta: ¿cuántas veces han vuelto de un concierto con ganas de leer La Iliada?

Sólo un defecto tiene esta diosa Kylie: Afrodita estaba emparejada con Hefesto, que era cojo y feo, y no con un Adonis catalán. Por lo demás, tan entretenido como un musical de Broadway y tan animado como una discoteca en Ibiza a las tres de la madrugada. Ella es todo amor.(fuente elmundo.es)

viernes, 11 de marzo de 2011

Kylie Minogue: "Me río de los queme daban por acabada"


La cantante australiana Kylie Minogue parece la eterna aspirante a los tronos codiciados del pop femenino, del show más rimbombante o de la fama mediática más polémica. Ello parece no quitarle el sueño cuando comenta al otro lado del hilo telefónico los pormenores de su debut barcelonés, previsto para esta tarde noche en el Palau Sant Jordi (a partir de las 20.15 h). La carismática estrella del pop apostilla con correctas palabras castellanas alguna de sus respuestas, “porque es un idioma que desde que salgo con Andrés [Velencoso] y vengo a menudo a Tossa de Mar utilizo con frecuencia”. La salida a finales del pasado año de su disco Aphrodite es la razón de la impactante gira en la que anda embarcada desde hace unas semanas, bautizada como Les Folies, valorada en 18 millones de euros y que evoca la mitología griega, con vestuarios de Dolce & Gabbana y, por ejemplo, una espectacular pasarela en forma de corazón que contará con surtidores de agua.

¿No ha llegado a pensar que lo más importante de su gira es el espectáculo y no la música? ¿No puede ser frustrante?

Son partes íntimamente indisociables de un todo. La idea del concierto en directo, de la gira internacional, hace ya muchos años que es un fenómeno que va mucho más allá de una velada convencional de música. La gente se acuerda y critica los primeros shows deMadonna, por ejemplo, pero ¿cómo eran los conciertos de los new romantics o de Pink Floyd en los años setenta? La mezcla de géneros artísticos se entendía entonces como algo innovador... pues ahora debería aplicarse la misma óptica. La idea de fondo es atraer la atención del público y del aficionado con una dosis equilibrada de show y música de calidad.

¿Cuáles son, pues, las grandes virtudes de este show?

De entrada me gustaría decirle que este tipo de grandes giras como Folies está muy bien para según qué tipo de idea tengas del concepto de espectáculo musical. Yo entiendo, y comparto, este tipo de montajes porque existe una demanda, hay un tipo de espectador que lo consume y, en fin, la industria parece que dirige hacia allí sus pasos en un momento de crisis de ventas. Pero si sólo dependiese de mí, ahora mismo apostaría por otro tipo de concierto, más cercano y más íntimo, algo más antistablishment con la posibilidad de interpretar un repertorio nada habitual.

Pero hasta que eso ocurra, su debut en Barcelona será todo menos íntimo y cercano.

Sí, y me parece un montaje muy adecuado para mi primer concierto público en una ciudad como Barcelona. Recuerdo que hace unos años tuve que venir a actuar pero hubo una huelga general que lo impidió [en el 2002, durante la gira Fever Tour]. Fue una pena porque era un año en el que de alguna manera reaparecía tras una época muy dura en mi vida personal y necesitaba especialmente el calor del público. ¡Ahora, por fin! Pero lo que se podrá ver hoy aquí es un montaje bastante, bastante loco, en donde trabajan más de 120 personas en la sombra, mientras que en el escenario hay bailarines, acróbatas, músicos, mucho oro, glamur...

... y dicen que 40.000 litros de agua recirculada, que mojará a parte del público.

Es la parte más loca del espectáculo, es cierto. Nos obliga a ir con bastante ojo, y atención y cuidado en el escenario. Sin embargo, es un elemento divertido y distinto de un espectáculo que viene a ser un canto al amor. Pero las garantías y seguridad para el público están totalmente garantizadas.

¿Cuándo piensa lanzarse a la conquista del mercado estadounidense?

Hace muchos años que me dijeron aquello de que ya que tenía al público británico en el bolsillo era el momento de cruzar el Atlántico. Y la verdad es que no es tan sencillo porque es un mercado muy específico, con unas figuras muy potentes y con unos mecanismo de consumo ya muy establecidos. Hace un par de años giré en plan serio y la experiencia no estuvo mal, pero vi que no debe de ser una prioridad en mi carrera de momento.

Después de unos años flojos, con su último disco, Aphrodite, se ha reencontrado con su público. ¿A qué precio?

Desde un principio me planteé hacer una obra muy asequible, que fuera estrictamente bailable, muy popera y que no dejase tiempo para tomarse un respiro. Vamos camino de las 800.000 copias vendidas, y para mí que eso me ocurra con el undécimo álbum de mi carrera es una noticia estupenda. Desmiente a todos aquellos que decían que ya estaba acabada, aún me río de ellos.

¿Tiene miedo de figuras tan fulgurantes como Lady Gaga?

¡Al contrario! Su aparición ha sido muy buena noticia porque ha supuesto como una bomba en las aguas del pop.(fuente lavanguardia.es)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Informacion del show de Kylie en Zurich (Suiza)


Hoy ha sido el show Nº 12 de Afrodita LesFolies en Zurich, Suiza

Según los fans del foro SayHey , la Zona Splash estaba lleno . Los aficionados informaron de que Kylie estuvo increíble, los arreglos vocales vestuario y la iluminación fueron impecables.

A petición del público, cantó Better Than Today y Come Into My World a capela.
el medley Can’t Beat the Feeling/Love at the First Sight,y las canciones In My Arms, There Must Be An Angel , fueron lejos los más destacados de la noche.

Kylie agradeció a todos diciendo que en Zurich la noche fue fabulosa.

Photos de Kylie en Milan!